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¿Saben nadar los bebés recién nacidos?

Cuando nace un bebé, y en los padres primerizos sobretodo, siempre surgen una infinidad de dudas que os quitan el sueño. Como la teoría de que los recién nacidos saben nadar. Pero esta afirmación no es del todo cierta. Los bebés poseen reflejos que parecen que saben nadar, aunque, lo cierto es que no saben y esto puede ser una confusión peligrosa.

Según la Academia Americana de Pediatría los bebés con menos de seis meses de vida nacen con un reflejo llamado respuesta bradicardíaca . Esto quiere decir, que cuando los pequeños sumergen sus cabezas en el agua, por naturaleza, sostienen la respiración y el ritmo de sus corazones es más lento cuando están bajo el agua.

Así como, cuando se colocan a los bebés boca abajo, en posición de abdomen tocando el agua, automáticamente mueven los brazos y las piernas simulando a los movimientos de la natación. Esto es lo que se conoce como los reflejos de saber nadar, pero no quiere decir que el bebé no pueda ahogarse, ya que no dominan los movimientos.

¿Cuándo puede empezar un bebé a nadar?

La natación para bebés, o matronatación, es uno de los mejores métodos para la estimulación temprana. Aunque la edad beneficiosa para que comience un recién nacido no está determinada. En España, por lo general, la mayoría de clases de natación comienzan a partir de los seis meses.

Existen expertos que tras varios estudios recomiendan comenzar los ejercicios acuáticos al poco tiempo de nacer, ya que estos estarían preparados para ello. Así como, existen otros estudios que recomiendan a los padres que no acudan a estas actividades hasta que el bebé tenga entre cuatro y seis meses, que es cuando el sistema inmunológico está más “hecho”.

Como ya hemos comentado, los niños y niñas nacen con unos reflejos que les permite una adaptación más rápida al agua, además de desenvolverse mejor que un pequeño con más de un año.

Es importante destacar, que cuando se habla de natación para bebés quiere decir que son ejercicios centrados en el disfrute, dominio y adquisición de habilidades en el agua. Practicar la matronatación ayuda a crear vínculos de confianza entre el bebé y la persona que le acompañe, además, de familiarizarse con el agua. Hasta que un niño o niña no cumple 4 ó 5 años no aprende a nadar.

Beneficios de nadar y del agua para los bebés

El agua no le produce un gran impacto al bebé ya que este lo asemeja a las sensaciones que tenía cuando estaba dentro del útero materno. Por ello, es una de las mejores actividades para la estimulación de los más pequeños.

Los bebés se pueden mover por el agua libremente, ejercitar su musculatura, desarrollar su motricidad gruesa y la confianza en sus habilidades y capacidades. A esto, se le suma los juegos y la compañía de los padres, y hace una experiencia muy beneficiosa y enriquecedora para los recién nacidos.

Los beneficios y/o ventajas de la natación temprana para los bebés son múltiples, y algunos de ellos son:

Desarrollo psicomotor

El bebé encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente con mucha más libertad y continuidad del movimiento. El agua le permite obtener conocimientos del espacio,  del desplazamiento y de la distancia. Además, mejora su coordinación y equilibrio, aumenta su fuerza y desarrollo muscular, y sus habilidades motrices.

Desarrolla habilidades de supervivencia

En las clases de natación temprana los bebés aprenden a respirar bajo el agua, a girarse sobre su espalda y a flotar.

Favorece el desarrollo del bebé

El ejercicio acuático hace que los más pequeños mejoren su condición psicológica y física, lo que ayuda a su crecimiento y desarrollo.

Mejora el sistema inmunológico

Los recién nacidos tienen un sistema inmunológico bajo y el contacto con el agua hace que aumenten sus defensas.

Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio

El ejercicio respiratorio que se realiza cuando practicas natación aumenta la eficiencia de a oxigenación y trasportación de la sangre.

Confianza en si mismo

Las actividades en el agua ayudan a que los más pequeños se sientan más seguros con el agua, además de coger soltura.

Ayuda al bebé a relajarse

El deporte acuático favorecen a la relajación y sueño de los bebés.

Fortalece las relaciones paterno filiales y materno filiales

El mayor apoyo con el que cuenta un bebé en el agua es papa o mamá, por lo que este va a depositar y desarrollar confianza en ellos. Esto ayudará a generar momentos positivos y la relación de mamá-bebé-papá

Beneficia la socialización del bebé

Estar rodeado de otros niños le ayuda a la relación con estos, además de enseñarle a trabajar en equipo. Lo que hace, que adquiera más confianza a la hora de relacionarse y desarrollarse en grupo.

Aumenta el coeficiente intelectual

El agua ayuda a que los más pequeños estimulen las capacidades de juegos, lo que afecta positivamente en su aprendizaje.

 

 

 

 

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